Buen día, tarde o noche. El día de hoy quiero escribir un poco acerca de una cosa que todos hemos hecho alguna vez (o casi todos) y eso es ponerse el traje de hater.
No hay demasiada dificultad en entender el término si tienen un nivel básico en el idioma inglés o si al menos lo han leído en las redes sociales, ya estarán familiarizados con él. Y para quien no conoce lo que significa, hater es un derivado de la palabra hate (odio en español) y hater con la R, se refiere a un “odiador”.
Digo que todos hemos sido haters alguna vez, porque es algo que se puede adoptar con más facilidad de la que pensamos, y eso inicia cuando experimentamos alguna cosa, ya sea en internet o en la vida real, que hace de todo, menos agradarnos. Nos repudie y nos invita a sacar al exterior esa parte venenosa que casi todos llevamos dentro (supongo). Sacarlo o no, es decisión propia y depende de qué grado de “haterositad” haya sido despertado.
Youtube es una red común de entretenimiento que personalmente yo uso demasiado cada vez que tengo tiempo. Donde encontramos videos de nuestros artistas, videobloggers, booktubers, grupos musicales o cantantes y es muy normal que si alguno de los ya mencionados crece en fama y popularidad, encontremos millones de comentarios en uno solo de sus videos. Podríamos creer que esos comentarios son absoulamente de seguidores que están al pendiente de su trabajo durante todo el tiempo, pero algo todavía más común es la existencia de los haters que con un comentario insultante, desagradable, sarcástico y molesto tanto como para el dueño o dueña del video como para los seguidores o seguidoras, navegan por toda la red buscando víctimas nuevas mientras se esconden en la cortina gruesa del anonimato. Pues claro, ¿Quién de los miles y millones de haters en la red de internet se atreverían a decir lo que estaban escribiendo, en persona?
Como digo, es muy fácil convertirse en un hater en internet y no recibir consecuencias más graves que los insultos y el desacuerdo de los demás, un bloqueo o alguna que otra denuncia.
Facebook, twitter y cualquier otra red llena de gente subiendo sus propias cosas, nos hace propensos al ataque de los anónimos con colmillos llenos de veneno listo para ser expulsado.
Ciertamente, no hay un motivo más lógico para convertirse en un hater que la propia envidia hacia otra persona (en la mayoría de los casos) y ésto no significa que esa envidia sea totalmente consciente, muchas veces envidiamos algo en lo más profundo de nuestro ser, pero no nos detenemos a analizar, y negamos que esa sea la verdadera causa de nuestro odio hacia un artista o figura famosa.
Muchas veces la actitud de algún cantante o persona popular nos parece nefasta, y llega a desagradarnos, pero podemos decidir si convertir ese desagrado en ignorancia (la regla del no mirar, no buscar, no comentar, no escuchar) o si preferimos tomar una gran fracción de nuestro día en elaborar un comentario de doce renglones para que la persona (que seguramente no tiene tiempo de leer todos los millones de comentarios) sepa cuán repulsiva es.
Algo que me ha llamado bastante la atención actualmente, es la tendencia descomunal de hablar sobre los nuevos artistas masculinos, de esos por los que millones de jovencitas gritan en la entrada de los conciertos o en dónde se pueda. “Justin Beiber es gay”, “Los chicos de One Direction son maricones”, “Christian Grey es la fantasía de todas las chicas vírgenes y reprimidas”, “La música de esos tipos es basura”
Clasificación de gays, maricas, niñas, etc. hacia las boybands actuales (y no dudo que a las de antes) por parte de los hombres. ¿Realmente es algo tan malo que un chico sea homosexual? ¿La palabra gay es un insulto? ¿Si a caso Justin Beiber fuera gay, sería algo verdaderamente trágico? Pero, principalmente, ¿por qué esmerarse tanto en dejar en claro que todos estos chicos deseados por miles de chicas, son homosexuales, u odiados, y mencionarlo todo el tiempo, cada vez que hay oportunidad?
¿No será por qué la atención que recibe el “odiado”, es dada por miles y millones de chicas que algunos hombres desearían que les prestaran a ellos la misma atención y admiración?
¿Cuál es la verdadera razón del “odio”? ¿A caso son las palabras de algún chico que tiene algún complejo de inferioridad para decir todo eso? ¿No?
Lo mismo ocurre con las boybands como 1D, (que es la única que se me viene a la mente porque es la que está de moda) la novela de 50 sombras de Grey, Peeta Mellark (Los Juegos del Hambre) The Jonas Brothers (ya recordé) o cualquier otra figura masculina poseedora de poder sobre la cautivación femenina. Ningún chico que acostumbre lanzar este tipo de comentarios, va a admitirlo, pero eso, se llama: sentirse inferior. Y tiene cura, créanlo.
“Bajo la misma estrella es una mierda”, “Miley Cyrus es una zorra”
Lo mismo pasa con figuras femeninas joven/adolescente.
Puntos a atacar: ropa, cara, música, actividades, cabello, zapatos, complexión, rasgos... con todo eso... ¿De verdad tiene sentido odiar a alguien por su aspecto?
Díganme y empezaré a odiar a los árboles porque tienen hojas color verde y ese color no es precisamente mi favorito. ¿Tiene sentido? No.
Artistas, libros, tipo de música... todo es un blanco perfecto para quien busca un comentario negativo.
“La novela de Bajo la misma estrella es una cosa tonta, ñoña y todas creen que es profunda” Si de verda es ñoña, ¿te afecta? Si creo que es profunda, ¿te hace algún daño?
No hace falta ser famoso para tener haters o recibir al menos un comentario venenoso en la escuela o en alguna red social como ask.com, la realidad, es que algunos seres humanos necesitan sacar su lado odiador, y las razones son extensas, hay muchos motivos para convertirse o ser un hater, pero ninguno de ellos tiene un sentido productivo o edificante para ninguna de las partes involucradas. Y tampoco van a desaparecer, forman parte de lo que hoy conocemos en nuestra comunidad de internet y revolotearán como mosquitos listos para el acecho.
Siempre he pensado que los insultos o los comentarios negativos son lo mismo que estar cerca de una persona escupiendo, si alguien escupe cerca de ti, tienes dos opciones: quedarte y recibir la saliva o retirarte.
Yo, prefiero retirarme.

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