“Hay alguien importante de quien quiero hablarles.
Aunque no creo que ella piense demasiado en mí. Sin embargo, yo siempre pienso en ella.
Me encanta la manera en que sonríe, y la manera en que imagina cosas fantásticas antes de quedarse dormida. Es hermosa incluso cuando se queda en casa y no se maquilla, ni se peina. Ve películas románticas en la televisión con palomitas y a veces escribe poemas que después arruga y esconde en el fondo de su mochila. Es bella, es inteligente, a veces es seria y en ocasiones nadie puede hacerla callar o hacer que deje de reír.
Lo que más me gusta es que la mayoría del tiempo no tiene idea de lo guapa que es, y no me importa que ella no lo sepa ni lo admita.
He preguntado por ella en todas las tiendas a las que va sólo para observar los objetos, he preguntado en sus sueños, en las páginas de los libros que le gusta oler. Pero, es extraño, hemos estado tan cerca y ella no ha podido si quiera mirarme.
A veces habla de mí, y se oye tan entusiasmada, pero después descubro que le ha gustado un chico de su clase, y en ese momento me pongo bastante celoso.
Mis compañeros me dicen que me olvide de ella, pero no puedo.
No dejan de insistirme en que ella no es para mí, y que jamás podré acercarme a ella. Ella tiene un nombre hermoso, y me encanta pronunciarlo. Creo que ella también sabe el mío, pero no la oigo muy segura cuando lo dice.
Ella es mi lectora, y me está leyendo en este momento. Me lee todas las noches cuando está segura de que nadie va a descubrirla, cuando no hace sus tareas para continuar la historia en la que estoy atrapado. Seguramente jamás estaré con ella, y seguramente alguien más le robará el corazón, pero creo que soportaría que rompiera el mío en mil pedazos, sólo por ser ella la destructora.”
Fuente: Excelsior.

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