martes, 7 de abril de 2015

Soy fea y el maquillaje no funciona.

Durante toda mi vida he conocido a diferentes personas, soñadoras, pensativas, extrovertidas y tímidas, todas con un punto de vista distinto al anterior, pero ninguna que no me haya enseñado algo importante para seguir viviendo.

Amigos, amigas, conocidos, conocidas, compañeros y compañeras de clase, gente más joven y mayor que yo, pero nunca nadie igual a “ la chica que nunca pudo ocultar su fealdad.





Durante un tiempo, algunas amigas y yo, platicamos sobre ella, claro, el tema siempre salía por casualidad. Yo solía pensar que podríamos ayudarla de alguna manera, intentando hablar con ella, arreglándola o apoyándola en algo para que pudiera verse al menos un poco bonita. No era un tema con el que nos sintiéramos cómodas, y realmente, nunca se nos ocurrió una solución de la que estuviéramos seguras de no fallar.

Yo ya había visto chicas feas años atrás, chicas que era inevitable mirar cuando pasaban cerca de mí, y que de alguna manera, me hacían sentirme mal por su condición tan horrible. No podía entender por qué Dios, el universo o la vida en general, sería capaz de traer al mundo a personas parecidas a ella. Personas que es difícil no notar o no mirar por descuido y por curiosidad.
Nunca supimos cómo ayudarla a ella, principalmente porque nunca nos permitió acercarnos para apoyarla o porque a veces no nos sentíamos tan motivados y motivadas.

Después de un tiempo y de vez en cuando la mencionábamos, sin dejar de sentir esa cosa que algunos llaman lástima, y que hacía reflexionar sobre la vida tan difícil que no nos imaginábamos que podría llegar a tener, si estuviera condenada a ser fea por el resto de su vida.
Me referiré a esta chica como Martha, ya que no tengo intenciones de dar a conocer su nombre real, y aquí está un pequeño pedazo de su historia:

“  Soy estudiante de preparatoria, hija única. Fui una bebé muy esperada por mis padres y la segunda nieta de mi abuela. Soy joven, de cabello largo y tez clara, mis ojos son color café y tengo algunas pecas en la nariz que se difuminan mientras se avanza sobre mi cara extendiéndose en mis mejillas.

Soy una chica normal, supongo. Voy a la escuela, tengo amigos y amigas, tengo materias qué aprobar y planes a futuro. Miedos, sueños, y traumas que poco a poco superaré si me decido a trabajar en ello.

Me gusta la música y sé tocar algunos instrumentos, siempre cuido mi aspecto personal y trato de estar todo el tiempo limpia, porque considero que es algo importante.

¿Qué más puedo decir? A veces me siento la persona más segura del mundo, y puedo alzar la voz para decir lo que pienso en medio de la multitud en donde me desarrollo todos los días, en otras ocasiones soy más callada y pensativa. Como cualquier persona, soy lo que quiero ser, dependiendo de mi estado de ánimo, pero la mayoría de las veces sé que soy hermosa.
Todos me lo dicen o al menos lo dan a entender. Y sé también, que he inspirado envidia en alguna chica con la que me encuentro, lo sé, y lo tengo bastante claro.

Tampoco voy a decir que nunca me he sentido extraña en las mañanas de domingo cuando me miro al espejo y aprecio mis ojeras en el reflejo (nada que un poco de corrector no pueda cubrir y un poco de rojo sobre los labios para verme menos pálida.)
Tengo mis malos días, en los que no quiero salir a la calle y simplemente quedarme en pillama durante toda la tarde para ver películas y estar despeinada.

Soy una mujer, que se molesta, se divierte, se enamora y se obsesiona. Simplemente una persona.

He tenido problemas, discusiones y peleas como todo el mundo. He reprobado materias, he decepsionado las expectativas de algunas personas, he insultado o me he defendido de alguien. Pero sé que todo ello no tiene mayor importancia, porque soy bonita. Y eso es suficiente para mí para regresar a la cima.

No me preocupa mirar con un poco de desprecio a algunas personas que simplemente no me agradan, ni las críticas de algunas chicas porque estoy más preocupada por la nueva foto que voy a subir a mis redes porque he salido increíble, y ellas lo saben. Saben que soy mejor que ellas, y que por más que traten de ignorarlo o refugiarse en su autoestima falsa, yo estaré un paso adelante todo el tiempo. Tendré novio, porque sé que va a pedírmelo, no tengo la menor duda.

Todos voltean para mirarme, porque sé que llamo su atención, sé que estarán mirándome a mí, lo sé porque incluso yo me sorprendo a mí misma cuando camino cerca del reflejo del vidrio de un auto. No tengo problema con decir lo que pienso, mi problema no es lo que los demás puedan sentir con lo que yo diga, aún si lo que digo pueda herir a alguien, pero ellos tienen que saber la verdad.

Todas ellas tienen qué saber que deberían dejar de aparentar que pueden ser más o menos respetables, porque son feas, porque son inferiores y nunca van a impresionar a ningún chico tanto como yo.
Ya que puedo tener al chico que quiero, o incluso al que no quiero. ¿Qué no dije que todo es demasiado fácil para mí?
En ocasiones coqueteo, si tengo ganas, en ocasiones con chicos solteros y otros de los que no estoy segura si lo son, aunque de hecho, no creo que importe demasiado.

Me he molestado con amigas, pero sé que cuando eso ocurre, no tengo nada más qué decir, todas son unas idiotas. Amo lo que soy y adoro mi apariencia, soy una persona fantástica, no tengo nada qué envidiarles.

¿Que no ven que no pueden competir conmigo ni siquiera un instante? ¿Que no notan mis ojos, mi cabello, mis labios, mis pestañas, mi labial, el delineador que enmarca la mirada perfecta que ustedes nunca van a tener? ¿Mi nariz, la expresión de mi cara, mis pómulos, el tono de mi piel o el efecto bronceado del maquillaje?

¿No me ven? ¿No tienen idea de lo que tienen en frente de sus ojos? Soy bonita, soy la más bonita.

No importa lo que diga, yo tengo razón, ¿No?
No importa lo que sientas, yo soy mejor, ¿No?
No me importa despreciarte, puedo hacerlo, ¿No?

Lo sé, YO soy hermosa. ”



Nunca volví a saber nada de Martha desde que nos graduamos, pero he encontrado a varias chicas iguales a ella. Chicas desafortunadas y ciegas que no son capaces de ver más allá de su nariz. Son notorias, es imposible no darse cuenta. Chicas felices, aparentemente, pero que no se dan cuenta del límite de esa felicidad.
Chicas que han enamorado a miles de chicos, porque ellos no saben lo que hay detrás del maquillaje, detrás del rostro, detrás de la ropa y la apariencia. En el fondo, hasta dentro del alma, donde se esconden los sentimientos y los sueños más sinceros. La suciedad y el desprecio, el odio y el egocentrismo. Basura. Repudio. Fealdad.
Fealdad que no puede cubrirse con una gota de maquillaje, rubor o lápiz labial.

Durante un tiempo sentí una especie de miedo, solía alejarme de ellas y del veneno que escupían cuando comenzaban a hablar sobre algún tema, o cuando hablaban sobre alguna persona.
Incluso hablaron de mí, de mis amigas o de alguien a quien yo apreciaba y no niego que fue el peor sentimiento que había experimentado, que una persona fea hablara sobre mí, o sobre alguien a quien yo amaba. Pero luego aprendí que esas no eran mis palabras, mis sentimientos ni mi fealdad, así que no tendría por qué afectarme o lastimarme.
Sé que hay millones de personas, hombres o mujeres, que poseen esta fealdad, y que voy a toparme con una gran cantidad de ellos y ellas durante toda mi vida, pero es mi decisión si voy a permitir que su fealdad toque mi corazón, mis ideas o mi vida. Que prefiero mantener a mis hermosas y hermosos amigas y amigos, familiares. Y a mí misma, procurando embellecerme todos los días con algo más que polvo para la cara o sobra para los ojos.

Que debo prevenirme de la fealdad y procurar guardar en mi mente pensamientos hermosos, decir palabras que edifiquen a alguien en vez de destruirlo. Ayudar a los demás y ayudarme a mí misma. Ser bella, ser hermosa, hacer cosas que me regresen a la felicidad para poder compartirla, amar la lluvia, escribir canciones, llenarme la cabeza de conocimiento para jamás ensuciarla, volver a ser buena todos los días, y así poder ser realmente bonita.

Porque ¿Qué chica no desea ser hermosa?
Y tú, ¿te maquillas para dejar de ser fea? ¿O ya eres bonita?

lunes, 30 de marzo de 2015

Las enfermedades de los libros (Tag)

El día de hoy decidí volví a ver por internet un tag que ya tiene tiempecito de haberse hecho por todas partes en bloggs y también en YouTube. Me pareció muy bueno, así que lo haré porque tengo muchas ganas de que sea mi turno.
Se nombran algunas enfermedades o padecimientos y se relaciona con algún libro dependiendo de cada una, bien, empecemos:



Diabetes: Un libro MUY dulce.


No suelo leer libros tan de ese estilo porque me gustan más las aventuras y las cosas más “extremas”, pero hace tiempo leí  “Cuando te encuentre” de Nicholas Sparks, autor de libros como “Diario de una pasión”. Creo que logró que la historia me interesara y a pesar de ser un tema que no es mi fuerte en cuanto a libros (el amor) me gustó bastante y lo disfruté mucho.











Varicela: Un libro que leíste una vez y nunca volverás a leer.




No sé si cuente ya que realmente no lo terminé, pero en ese caso nombraré a “50 sombras de Grey”. Por recomendación de una amiga decidí leerlo, además de que se estaba empezando a poner de moda y por todas partes lo mencionaban. La razón por la que no terminé mi lectura con este título fue porque simplemente no me atrapó la trama y no sentía que fuera mi estilo.









Influenza: Un libro que se esparce como un virus.




Supongo que “Bajo la misma estrella” y en general todos los libros de John Green, no hay un lugar donde no los mencionen, casi todo el mundo los está leyendo y al parecer todos quieren llevarlos al cine.














El Ciclo: Un libro que lees cada mes, año o seguido.


Este libro definitivamente será “Nada” de Janne Teller, y no es que lo vuelva a leer completo todos los días, sino que suelo hojearlo para leer algún pedazo y cada vez que vuelvo a leerlo me llega a la mente una nueva idea.














Insomnio: Un libro que te mantuvo despierto toda la noche.


Pandemonium”, segundo libro de la trilogía de “Delirium” de Lauren Oliver, a pesar de que el primer libro me había parecido algo lento en cuanto la historia y todo lo que sucedía, este segundo libro recobró muy muy buen ritmo y cada capítulo me dejaba deseando más que el anterior. Definitivamente la razón por la que me mantuvo despierta, fue porque no podía esperar más para saber qué era lo que iba a suceder.










Amnesia: Un libro que olvidaste que habías leído o que falló en hacer una impresión en tu mente.


Creo que en esta ocasión nombraré a “Crepúsculo” de Stephenie Meyer. Aquí creo que influyó demasiado mi pésimo orden para leerlo, ya que lo leí después de haber visto la película y cuando ya tenía el libro en mis manos, estaba muy preparada para lo que iba a suceder, sin embargo el libro no me pareció más complejo que la película así que personalmente no causó una reacción que tal vez hubiera recibido sin haber sabido absolutamente nada sobre la historia antes de leerla (TAL VEZ). Quiero mencionar que yo pienso que una película no es nada comparable con el libro en el que fue basado, aún así, he leído otros libros que se hicieron película, después de haberlas visto y no ocurrió lo mismo que con esta historia.





Asma: Un libro que te robó el aliento.




Por fin llega un lugar para Stephen King con “Las Cuatro después de media noche”. Este libro además de mantenerme interesada, intrigada y bastante entretenida, logró formar en mi una especie de desesperación que agradezco mucho como experiencia al leer un libro.













Desnutrición: Un libro al que le faltó comida para el cerebro.


Si bien “Medianoche” de Claudia Grey hubo momentos en los que no sabía si continuarlo, al final lo terminé y me gustó mucho, “Adicción” de la misma autora (y segunda parte de la trilogía) no me convenció lo suficiente y ahora dudo si leer el final de esta historia con “Despedida”. Tal vez sí, pero tendría qué pensarlo mucho.












Cinetosis: Un libro que te llevó en un viaje a través del tiempo y el espacio.


Todos los libros de “Las crónicas de Narnia” de C.S. Lewis. Desde que era pequeña me encantaron y hasta ahora son de mis favoritos y un portal para irme lejos del planeta durante el tiempo en el que los esté leyendo.

sábado, 28 de marzo de 2015

Mi conflicto con 3MSC

Lo que está escrito a continuación es una opinión personal sobre algunos detalles de las PELÍCULAS “Tres metros sobre el cielo” y “Tengo ganas de ti” No soy crítica de cine, no soy experta en cine y no tengo ningún sentimiento de “odio” hacia ninguna de las cosas o personajes que aquí se mencionan, simplemente es una opinión muy subjetiva sobre los detalles y hechos que contienen ambas películas. Es por diversión, por el gusto de escribir en este blog y no existe ninguna intención de definir que son “buenas” o que son “malas”. Ya que ninguna de las dos fue totalmente buena o mala para mí, además aunque lo fueran, seguiría siendo opinión propia y eso no tendría nada que ver y no afectaría en nada sobre el gusto o admiración que alguna persona pueda tener sobre estos dos filmes. Lo cual es muy respetable (:

Hablaré de varios hechos de ambas, así que obviamente hay SPOILERS en todo el post.


Habiendo aclarado todo lo anterior, empezaré:


Normalmente suelo tener etapas en las que mi cerebro busca entretenimiento muy cerrado a un sólo género, a veces sólo estoy de humor para ver películas de terror o de acción, otras veces sólo tengo ganas de ver series, a veces sólo quiero escuchar música, y otras veces películas que me hagan llorar.

No sé de qué dependa el que busque una u otra cosa por temporadas que varían en duración, pero hace tres años tuve una etapa muy larga en la cual mi cabeza sólo tenía espacio para comenzar a ver todas las películas de romance o comedias de romance que no había tenido oportunidad de ver, como si tuviera una lista con la obligación de cubrir para no quedarme sin conocerlas.
En ese instante tenía tiempo de sobra (supongo) así que decidí saciar el capricho.
Las dos últimas que cerraron esa etapa, fueron las películas de “Tres metros sobre el cielo” y su segunda parte “Tengo ganas de ti”. Había escuchado muchos comentarios sobre la primera, y por lo que se decía, adopté la suposición de que ocupaba un lugar importante en el mundo ñoño de las tardes  de cine, de comer mucho y llorar, como Diario de una pasión, Cartas a Julieta o P.D. Te amo.





Al principio creí que era una película estadounidense (como todas las más exitosas películas de romance) (muy mainstream) y me llevé la sorpresa de que en realidad era española. No estoy muy acostumbrada a escuchar el acento, pero decidí darle una oportunidad, porque OBVIO “todas las chicas hablan de esa película tan hermosa.”


Al leer la sinopsis, no me sorprendió la idea cliché del tipo malo que se enamora de la chica buena y dulce, y normalmente y en otras circunstancias tal vez me habría parecido absurdo, pero estaba en “LA ETAPA” así que un poco de cliché no tenía nada de importancia.


La historia se centra en Hugo (H) y Babi (sin sobrenombre). Dos chicos de mundos diferentes que se enamoran y de lo cual los padres de la chica no lucen muy contentos por la mala influencia que el muchacho podría ocasionar a su pequeña. Pasan cosas, tienen “aventuras” y luchan contra el trágico contraste de sus vidas.



Cuando inició, las escenas me parecieron bien, la toma con los créditos y la chica arreglándose paralelamente al paseo en moto del chico (que obviamente se van a encontrar en algún punto del camino). La cosa que no me gustó (a pesar de estar en “LA ETAPA”) fue la manera de interacción inicial.
El tipo le grita “fea” en el camino, le sonríe, ella se saca de onda y antes de que su padre arranque el motor del auto en el que están, saca la mano y le muestra el dedo de en medio como venganza. A mi parecer, podría verse como una idea sacada de la nada, de dos personas que (obviamente) estaban destinadas a conocerse y a enamorarse (obviamente...) pero ¿de verdad ese era el mágico destino? Veo una chica cualquiera en la calle, y el destino me dice que tengo que llamar la atención de esa persona en especial, porque... Sí.

Dejando de lado ésto, ya que no es realmente lo más importante, quisiera hablar sobre el chico malo. Entiendo la personalidad “malvada” del protagonista masculino, (ya que más tarde explican su pasado y el por qué de su comportamiento) pero no puedo evitar verlo como un niño sin educación que hace lo que quiere, simplemente porque es divertido molestar a los demás (y vaya que lo es a veces) con ésto no me refiero a que lo vea así durante todo el tiempo, ya que algunas veces tiene momentos un poco más racionales. Pero con un pasado tan duro como el que tuvo, o como lo quisieron plantear, creo que hubiera sido más comprensible si sus momentos de chico malo no fueran tan extremos o tan extraños llegando a lo absurdo, lo cual podría malinterpretarse por un niño caprichoso y violento, en vez de un hombre con traumas y un pasado triste.


Respecto a la protagonista, debo decir que no causó nada en mí, ni bueno ni malo. Sólo era una adolescente carismática y que lógicamente tenía la capacidad de sentirse cautivada por un chico de esa pinta (cosas de mujeres adolescentes) (creo).                       

Las escenas de amor, de momentos tiernos y de encuentros románticos no me parecieron tan importantes, puesto que nunca sentí un romance bien fundamentado de dos personas que se hayan conocido poco a poco, cautivados por la mente y esencia de la otra persona, mucho más allá de una simple cautivación del chico rudo y la cautivación de la chica tierna. De ahí en fuera, no entendí por qué razón el amor que se tenían, tenía que ser tan fuerte o tan impactante para las demás personas que me habían recomendado la película. Creo que la parte más difícil de una película de romance, es la credibilidad del amor de la pareja principal, puesto que es muy fácil presentar a un par de jóvenes enamorados, pero lo complejo es hacerle sentir al público la realidad de ese amor, con escenas en las que ocurran cosas especiales que se conecten en una cadena (muy difícil de construir) que sea capaz de convencer y que no parezca sacada de la nada, como una simple atracción física, la cual sea la única base de la historia planteada.

Al avanzar en las escenas la tensión crecen y tienen problemas que se resuelven de vez en cuando por el magnífico detalle de escribir 3MSC (tres metros sobre el cielo) sobre un puente, como una especie de “serenata” de disculpa. Se intensifica el conflicto de sus personalidades, la diferencia de sus mundos (lo “hardcore”y lo dulce) y creo que fue una excelente idea permitir que al final no siguieran juntos (para evitar exceso de cliché en una sola película) y aunque me convenció la separación, no me convenció para nada la razón de ésta.

El mejor amigo de H muere y Babi lo culpa y se molesta por la caótica vida de las carreras de motos clandestinas que provocaron la muerte del chico y todo el concepto de chico malo que al principio la había enamorado, simplemente ya no es lo más seguro ni lo más bueno para ella.

En ese instante, debo confesar que aunque no me parecía la pareja más hermosa del mundo, Babi dejó de agradarme (si es que en algún momento llegó a caerme bien), simplemente no podía entender que ese tipo de enojo era lo suficientemente fuerte como para dejar a tu novio (o a cualquier persona) sobrevivir solo en el duelo después de una pérdida.



Cuando terminé la película me acababa de enterar de que había una segunda, por las recomendaciones en internet y me encantó la idea, porque nunca había visto algo parecido, me parecía una manera excelente de continuar una historia “épica” de romance en la que la pareja se separa y tiene una segunda película en la que no sabemos qué esperar. Así que puse play y me presentan un sueño de H sobre una analogía de perder a Babi en el fondo del océano.

Luego me presentan a Gin, la nueva chica de la que H se enamora, obviamente Babi aparece derrepente de nuevo en su vida y esto pone como loco a Hugo, con esa cosita que se siente cuando ves a tu ex pasar por el mismo centro comercial al que vas todos los fines de semana, ¡eso mismo!

La vida de Gin y H continúan y aunque el argumento del romance de ambos tampoco me convenció demasiado, me pareció un poco más fuerte que el de la primera película y la personalidad de Gin también me dio la impresión de ser más fuerte y más concreta, con más ideas qué explorar y más pensamientos qué conocer, tal como una persona en la vida real, o al menos una persona más madura y con más experiencia.


Obviamente hay un punto en el que H y Babi están conscientes de estar cerca uno del otro y crece la tensión del ex a metros de distancia. Lo que yo esperaba de esta película, era una segunda oportunidad entre ambos después de tiempo de no verse, ya que el rompimiento de algo tan importante para ellos, me hacía suponerlo y creía que estaba bien. Pero a medida que avanzaban las escenas, veía mucho de Gin y casi nada de Babi. Pude conocer poco a poco al nuevo personaje y al final terminó agradándome, a pesar de que mi idea inicial del objetivo de esta segunda parte, era totalmente diferente.


Casi cerca del final Babi cita a H, para volver a encontrarse y “hablar”. Hay un intento de recreación de un recuerdo pasado que ambos vivieron hace años, lo cual termina en una escena romántica forzada de sexo en la playa. En este punto, puedo asegurar que mi cara estaba toda fruncida, como cuando alguien acaba de probar algo que definitivamente no le gustó, y sus gestos lo delatan, y permanecía en mí la incertudimbre y las dudas de cómo rayos iba a terminar todo.


Ok, ambos terminan, y luego Babi se marcha en su auto argumentando que quería estar segura de que ya no sentía nada por él y que está próxima a casarse. En ese instante, ambos dan a entender que las cosas han cambiado, y doy gracias a la vida porque sucede la primera cosa con la que estoy de acuerdo sobre la historia entre ellos: fue algo forzado, y los romances épicos no se salvan con un arrumaco espontáneo. Las personas cambian, ambos habían cambiado y hecho nuevas vidas, eran nuevos seres humanos, y.. definitivamente, ya no eran unos adolescentes soñadores.


Eventualmente, Gin tiene una idea vaga de un amor pasado de H de un ciclo que aún no estaba cerrado, pero decide darle una oportunidad, diciendo algo como que pueden reparar algo que está roto, si deciden trabajar juntos, dando conclusión a la historia, satisfaciendo a muchos y decepsionando a otros.


Sé que muchos estaban en desacuerdo con la nueva relación de H, y que deseaban la unión eterna de Babi con él, pero siendo más realistas (a pesar de que las películas románticas no lo son tanto), creo que hacía falta algo más racional dentro de esta historia y se cumplió. Me agradó la nueva idea de que los primeros amores o “la primera aventura de amor”, no es la definitiva, y que uno puede ser capaz de seguir con su vida, sin que el fantasma del destino del amor tenga que perseguirlo con el mismo rostro por el resto de la vida.
Me cuesta entender la enorme necesidad de una parte del público por aferrarse a “Babi y H forever” a pesar de haber conocido a Gin, el cual me parece un buen personaje, pero muy aparte de eso, la idea de que el primer “épico” amor (entre comillas, porque a mí no me impactó) tiene que ser el fundamento para que dos personas estén unidas para siempre, sólo por que en su momento pareció “intenso”.

No niego que la magia de un amor adolescente es fuerte, aunque no necesariamente es una excelente base para una vida futura que se asegura que será estable, definitivamente no. Creo que el amor es más complejo que eso, y necesita más fundamentos para mantenerse a flote, para reforzarse y para renovarse. Pienso que si la enorme cantidad de chicas que no estuvieron de acuerdo con la separación definitiva de Babi-H, recibieran la historia de “Tres metros sobre el cielo” como una anécdota que les cuenta un amigo cercano, definitivamente opinarían que fue una linda historia, pero que no es sano mantenerse en una relación en la que las diferencias creaban conflictos y que al final hubo una falta de apoyo ante una situación de muerte (el abandono de Babi), pero obviamente como hablamos de una película, esos detalles no tienen importancia y tal vez, suponiendo que Babi hubiera hecho algo peor... “DEBEN ESTAR JUNTOS, PORQUE SE VEN LINDOS JUNTOS.”

Personalmente eso no es sifuciente para mí, así que agradecí y acepté el final de “Tengo ganas de ti”.

Las historias fanfiction (historias creadas por fans de una historia ya existente) sobre una “tercera parte” de “Tres metros sobre el cielo” que se centran en el aferramiento de Babi-H me parecen un intento todavía más forzado de algo que deberían detenerse a analizar con pensamiento más real, como el amor funciona realmente, ya que nadie debería quedarse con la persona que sólo le atrae (bueno, yo creo), aunque siendo fanfictions, creo que están en su derecho, como todo buen fan en desacuerdo con el final del motivo de su fanatismo.


Mi conflicto con 3MSC es la irrealidad, que aunque se trate de una película romántica, creo que el público al que va dirigido se merece un poco de complejidad, ya que una historia de amor no necesariamente debe de ser simple o tonta, porque sigue siendo un género en el cual cubrir expectativas.

Siento que “Tengo ganas de ti” fue una buena continuación, más realista y también con un final más lógico y más también más creíble, con un mensaje que pocos y pocas entendieron, cegados por la “magia” del primer amor y con una serie de hechos que la verdad me mantuvieron un poquito más intrigada e interesada que en la primera película.

Sé que ambos filmes han salido de libros, los cuales no he leído y no creo leer en un futuro, no puedo tener opinión sobre ellos porque una película es muy diferente a su libro, ya que son dos áreas distintas. Pero hablando de las películas exclusivamente, eso es lo que pienso y ese es...


...“Mi conflicto con 3MSC”

viernes, 27 de marzo de 2015

Palabras sobre Carrie White (Reseña Carrie Stephen King)

Últimamente me he puesto a buscar cada vez que puedo un libro de Stephen King en la biblioteca de mi escuela porque siempre había escuchado que es un gran escritor con ideas originales que han mantenido
entretenidas e intrigadas a muchas personas.

Estoy acostumbrada a leer libros de fantasía y sociedades utópicas (aparentemente), pero tenía ganas de intentar algo nuevo, algo que me asustara o al menos me perturbara un poco. Así que decidí darle una oportunidad.
Cuando llegué a la biblioteca me di cuenta de que no era la única con esa idea y me encontré con que sólo había un libro de King en la estantería , y ese libro era “Carrie”. Al principio no quería tomarlo, porque ya había visto el remake del 2013 y ya sabía todo lo que ocurría en la historia, obviamente sé que un libro no puede compararse con una adaptación cinematográfica, y no las estoy comparando, sino que de alguna manera me la había arruinado al saber los hechos principales y por supuesto, el final.
Como tenía tiempo libre y ganas de matar el tiempo con algo más que no fuera el internet, lo tomé e inicié la lectura.
Ya esperaba que la forma de narrar de Stephen me atrapara, puesto que tenía muy buenas expectativas de él y no me decepcioné de ninguna manera. King ofrece en su escritura una muy buena manera de descripción de los hechos y de las cosas que están alrededor de la escena. Me pareció una forma muy bien hecha de escritura.

La historia se centra en Carrie White, una chica que sufre del acoso escolar de sus compañeros y que se siente todo, menos adaptada a su entorno. Con una madre fanática religiosa (de verdad extrema) y una vida en la que no se siente cómoda casi nunca.
Las primeras páginas nos narran el día del primer periodo de Carrie, en el que ella cree que se está desangrando y cómo las chicas de su clase en los vestidores se burlan de ella lanzándole tampones mientras le gritan. Seguido de eso, al ser castigadas, Chris Hargensen,“la más grande enemiga de Carrie” decide planear una broma para vengarse.

Poco a poco Carrie comienza a notar con más frecuencia sus poderes telekinésicos y por si fuera poco, el maltrato no termina en la escuela, sino que prevalece en su casa por su madre quien la obliga a rezar en el armario y la encierra hasta condiciones extremas.

Respecto a Carrie, conocí un caso que de acuerdo a las cosas que le suceden, pudo lograr en mí un sentimiento de compasión y a la vez me puse a analizar de vez en cuando, cómo podrían ser las cosas si ella tomara decisiones o posturas diferentes (aunque claro el bullying extremo no la ayudaba demasiado). Carrie es un personaje muy normal respecto a su humanidad, tiene sueños y temores que a medida que avanza la historia se vuelven más intensos, afectando su manera de ver las cosas y sus propios pensamientos. Un personaje que de verdad me atemorizaba era su madre, Margaret White, un tipo de persona que rogaría por no toparme nunca en mi vida.

La historia no está llena de sucesos escalofriantes que te hagan temblar y pensar en habitaciones oscuras con ruidos extraños. El verdadero toque especial de Carrie, considero que es los pensamientos, el daño psicológico y el sufrimiento que se mezcla con la influencia que tiene su madre y las personas que la rodean, como una bomba de tiempo que permanece latente y a la espera. Las palabras, las expresiones y los pensamientos que como lector no crees posible que alguien tenga en su cabeza (y no sólo refiriéndome a Carrie).

Un detalle que me agradó mucho, son las intervenciones entre páginas de artículos de investigaciones periodísticos que narran “el caso de Carrie White”, en este aspecto King nos anticipa que “algo” va a suceder, algo que se mantiene en la memoria de todo el pueblo.
Al principio no me sentía demasiado motivada por esta característica del libro, pero luego me resultó bastante interesante leer cada uno de los testimonios tal como si estuviera leyendo una nota real en el periódico semanal en la sala de mi casa.

La narración es ligera, pero no por ello pobre o sin calidad, así que es un libro que avanza a un excelente ritmo y que disfruté bastante a pesar de que ya había visto la película, así que no fue ninguna pérdida de tiempo, en absoluto.

Por supuesto que lo recomiendo, incluso para todos aquellos que ya han visto las películas o el remake más reciente, creo que fue un buen inicio para conocer a Stephen King y en un futuro (cuando consiga algún otro libro de él) esperar a que me sorprenda con otras historias de las cuales no sepa absolutamente nada sobre la trama.

jueves, 26 de marzo de 2015

El personaje que se enamoró de su lectora.

“Hay alguien importante de quien quiero hablarles.
Aunque no creo que ella piense demasiado en mí. Sin embargo, yo siempre pienso en ella.

Me encanta la manera en que sonríe, y la manera en que imagina cosas fantásticas antes de quedarse dormida. Es hermosa incluso cuando se queda en casa y no se maquilla, ni se peina. Ve películas románticas en la televisión con palomitas y a veces escribe poemas que después arruga y esconde en el fondo de su mochila. Es bella, es inteligente, a veces es seria y en ocasiones nadie puede hacerla callar o hacer que deje de reír.

Lo que más me gusta es que la mayoría del tiempo no tiene idea de lo guapa que es, y no me importa que ella no lo sepa ni lo admita.

He preguntado por ella en todas las tiendas a las que va sólo para observar los objetos, he preguntado en sus sueños, en las páginas de los libros que le gusta oler. Pero, es extraño, hemos estado tan cerca y ella no ha podido si quiera mirarme.
A veces habla de mí, y se oye tan entusiasmada, pero después descubro que le ha gustado un chico de su clase, y en ese momento me pongo bastante celoso.

Mis compañeros me dicen que me olvide de ella, pero no puedo.
No dejan de insistirme en que ella no es para mí, y que jamás podré acercarme a ella. Ella tiene un nombre hermoso, y me encanta pronunciarlo. Creo que ella también sabe el mío, pero no la oigo muy segura cuando lo dice.

Ella es mi lectora, y me está leyendo en este momento. Me lee todas las noches cuando está segura de que nadie va a descubrirla, cuando no hace sus tareas para continuar la historia en la que estoy atrapado. Seguramente jamás estaré con ella, y seguramente alguien más le robará el corazón, pero creo que soportaría que rompiera el mío en mil pedazos, sólo por ser ella la destructora.”

Fuente: Excelsior.

El ataque de los haters

Buen día, tarde o noche. El día de hoy quiero escribir un poco acerca de una cosa que todos hemos hecho alguna vez (o casi todos) y eso es ponerse el traje de hater.
No hay demasiada dificultad en entender el término si tienen un nivel básico en el idioma inglés o si al menos lo han leído en las redes sociales, ya estarán familiarizados con él. Y para quien no conoce lo que significa, hater es un derivado de la palabra hate (odio en español) y hater con la R, se refiere a un “odiador”.

Digo que todos hemos sido haters alguna vez, porque es algo que se puede adoptar con más facilidad de la que pensamos, y eso inicia cuando experimentamos alguna cosa, ya sea en internet o en la vida real, que hace de todo, menos agradarnos. Nos repudie y nos invita a sacar al exterior esa parte venenosa que casi todos llevamos dentro (supongo). Sacarlo o no, es decisión propia y depende de qué grado de “haterositad” haya sido despertado.


Youtube es una red común de entretenimiento que personalmente yo uso demasiado cada vez que tengo tiempo. Donde encontramos videos de nuestros artistas, videobloggers, booktubers, grupos musicales o cantantes y es muy normal que si alguno de los ya mencionados crece en fama y popularidad, encontremos millones de comentarios en uno solo de sus videos. Podríamos creer que esos comentarios son absoulamente de seguidores que están al pendiente de su trabajo durante todo el tiempo, pero algo todavía más común es la existencia de los haters que con un comentario insultante, desagradable, sarcástico y molesto tanto como para el dueño o dueña del video como para los seguidores o seguidoras, navegan por toda la red buscando víctimas nuevas mientras se esconden en la cortina gruesa del anonimato. Pues claro, ¿Quién de los miles y millones de haters en la red de internet se atreverían a decir lo que estaban escribiendo, en persona?

Como digo, es muy fácil convertirse en un hater en internet y no recibir consecuencias más graves que los insultos y el desacuerdo de los demás, un bloqueo o alguna que otra denuncia.

Facebook, twitter y cualquier otra red llena de gente subiendo sus propias cosas, nos hace propensos al ataque de los anónimos con colmillos llenos de veneno listo para ser expulsado.

Ciertamente, no hay un motivo más lógico para convertirse en un hater que la propia envidia hacia otra persona (en la mayoría de los casos) y ésto no significa que esa envidia sea totalmente consciente, muchas veces envidiamos algo en lo más profundo de nuestro ser, pero no nos detenemos a analizar, y negamos que esa sea la verdadera causa de nuestro odio hacia un artista o figura famosa.
Muchas veces la actitud de algún cantante o persona popular nos parece nefasta, y llega a desagradarnos, pero podemos decidir si convertir ese desagrado en ignorancia (la regla del no mirar, no buscar, no comentar, no escuchar) o si preferimos tomar una gran fracción de nuestro día en elaborar un comentario de doce renglones para que la persona (que seguramente no tiene tiempo de leer todos los millones de comentarios) sepa cuán repulsiva es.

Algo que me ha llamado bastante la atención actualmente, es la tendencia descomunal de hablar sobre los nuevos artistas masculinos, de esos por los que millones de jovencitas gritan en la entrada de los conciertos o en dónde se pueda. “Justin Beiber es gay”, “Los chicos de One Direction son maricones”, “Christian Grey es la fantasía de todas las chicas vírgenes y reprimidas”, “La música de esos tipos es basura”
Clasificación de gays, maricas, niñas, etc. hacia las boybands actuales (y no dudo que a las de antes) por parte de los hombres. ¿Realmente es algo tan malo que un chico sea homosexual? ¿La palabra gay es un insulto? ¿Si a caso Justin Beiber fuera gay, sería algo verdaderamente trágico? Pero, principalmente, ¿por qué esmerarse tanto en dejar en claro que todos estos chicos deseados por miles de chicas, son homosexuales, u odiados, y mencionarlo todo el tiempo, cada vez que hay oportunidad?

¿No será por qué la atención que recibe el “odiado”, es dada por miles y millones de chicas que algunos hombres desearían que les prestaran a ellos la misma atención y admiración?

¿Cuál es la verdadera razón del “odio”? ¿A caso son las palabras de algún chico que tiene algún complejo de inferioridad para decir todo eso? ¿No?

 Lo mismo ocurre con las boybands como 1D, (que es la única que se me viene a la mente porque es la que está de moda) la novela de 50 sombras de Grey, Peeta Mellark (Los Juegos del Hambre) The Jonas Brothers (ya recordé) o cualquier otra figura masculina poseedora de poder sobre la cautivación femenina. Ningún chico que acostumbre lanzar este tipo de comentarios, va a admitirlo, pero eso, se llama: sentirse inferior. Y tiene cura, créanlo.

“Bajo la misma estrella es una mierda”, “Miley Cyrus es una zorra”

Lo mismo pasa con figuras femeninas joven/adolescente.
Puntos a atacar: ropa, cara, música, actividades, cabello, zapatos, complexión, rasgos... con todo eso... ¿De verdad tiene sentido odiar a alguien por su aspecto?
Díganme y empezaré a odiar a los árboles porque tienen hojas color verde y ese color no es precisamente mi favorito. ¿Tiene sentido? No.

Artistas, libros, tipo de música... todo es un blanco perfecto para quien busca un comentario negativo.

“La novela de Bajo la misma estrella es una cosa tonta, ñoña y todas creen que es profunda” Si de verda es ñoña, ¿te afecta? Si creo que es profunda, ¿te hace algún daño?

No hace falta ser famoso para tener haters o recibir al menos un comentario venenoso en la escuela o en alguna red social como ask.com, la realidad, es que algunos seres humanos necesitan sacar su lado odiador, y las razones son extensas, hay muchos motivos para convertirse o ser un hater, pero ninguno de ellos tiene un sentido productivo o edificante para ninguna de las partes involucradas. Y tampoco van a desaparecer, forman parte de lo que hoy conocemos en nuestra comunidad de internet y revolotearán como mosquitos listos para el acecho.

Siempre he pensado que los insultos o los comentarios negativos son lo mismo que estar cerca de una persona escupiendo, si alguien escupe cerca de ti, tienes dos opciones: quedarte y recibir la saliva o retirarte.
Yo, prefiero retirarme.



miércoles, 25 de marzo de 2015

¿Le gustan las chicas?


Últimamente se habla por todas partes acerca de los derechos y la discriminación hacia las personas homosexuales y fue un tema en el que personalmente, no abría demasiado la boca, puesto que no tenía nada bien formado para decir.
Sabemos que es algo que sucede, que está ahí. En la calle vemos a una pareja de chicos tomados de la mano y no podemos evitar experimentar el sentimiento de ver algo especial, porque no es algo tan común y porque se sale del margen que siempre nos presentan desde que somos pequeños: Chico con chica y punto.

A decir verdad, cuando era niña jamás me topé con esa idea que contradecía todo lo que me habían enseñado consciente o inconscientemente, ni en la calle, la televisión o las revistas, sino hasta que tuve más edad y me encontré con esta cosa nueva de la cual todos hablan, unos defienden y otros repudien.
Es pecado, se ve mal, es antinatural, son cosas que se escuchan a veces cuando el tema se pone sobre la mesa, pero ¿realmente quién está en lo correcto?


He conocido chicos y chicas con diferentes personalidades y diferentes formas de actuar frente a los demás, algunos que resaltan más que otros, los populares, los más dulces, los buena onda y los más introvertidos. Y un patrón que he notado es la nefasta exclusión a la diferencia. Por ser un chico, hablar de una forma menos brusca que los demás y juntarse con dos chicas- es un tipo raro.- Por ser chica, jugar fútbol a la hora del descanso y no maquillarse -esa tipa es extraña.-
Y desde ahí conocemos lo que se llama la discriminación, aunque no nos demos cuenta de ello, ya que discriminar no precisamente es intimidar o lastimar a alguien directamente o insultarlo. Es algo que se aprende y que hacemos en alguna parte de nuestra vida cuando no tenemos consciencia suficiente para identificar cuando estamos siendo un poco desconsiderados.

No digo que nunca me he alejado de alguien por el simple hecho de que mi grupo de amiguitos de primaria consideraban que era raro o rara. Pero el temor o la repulsión hacia algo que se escapa de lo que consideramos normal, se cura a medida de que nos detenemos a pensar y a considerar más cosas y no sólo lo que está en frente de nuestra nariz.

Cuando entré a la universidad conocí una variedad más grande de personas, más personalidades, más mundos dentro de cabezas y con ello tuve a mis primeros amigos de los que estaba consciente de su homosexualidad al momento de conocerlos. Algo normal, nuevas personas, nuevos amigos, bien. Ese tema que tanto llama a todos a dar una opinión ante el resto del mundo, seguía ahí, pero yo aún no estaba preparada para afrontarla.

No fue hasta tiempo después, que un amigo de la preparatoria me mencionó un gran secreto por partes en el que se incluía a una de mis mejores amigas.

Es lesbiana”   fue la última frase que dijo después de no haber captado bien sus indirectas en nuestra plática (o tal vez no quería captarlas) y yo me quedé con un sentimiento muy extraño, como si le hubieran cambiado el final a uno de mis libros o películas favoritas, o me acabara de enterar de que en mi acta de nacimiento está escrito otro nombre. No quería creerlo, y dentro de mi cabeza surgieron bastantes ideas que revoloteaban como burbujas que no podían estallar en ese instante.

Ella no, por favor” me repetía a mí misma como si aquello fuera a cambiar lo que ya estaba hecho. Luego de un tiempo, me preguntaba exactamente por qué deseaba tanto que eso fuera una mentira. ¿A caso estaba actuando de forma discriminatoria? ¿Yo era una mala persona? ¿Voy a volver a verla de la misma manera? ¿Qué se supone que tengo qué decir o hacer?

Después de un tiempo, mi mejor amiga me pidió que nos viéramos, después de varios días sin contacto directo, por la interposición de la escuela y las nuevas ocupaciones iniciales de la universidad. Así que obviamente accedí con gusto, y con un montón de mariposas dentro de mi estómago, con la idea pendiente de saber si lo que me habían dicho era verdad. Pensando en que estaba a punto de conocer algo nuevo de esa chica con la que había compartido años de amistad, aventuras y secretos.

Ella es mi novia” me decía mientras me mostraba la imagen en su teléfono celular y yo me quedé callada. Después de que me contara la historia, y me confiara los detalles de su proceso para darse cuenta de lo que ella era y sentía, descubrí que no estaba temiéndole a ella, sino a lo nuevo, a algo desconocido que no se había presentado en mi vida con una persona tan cercana sin haberlo sabido antes.
Supe que sus padres la habían echado de casa, y mientras platicamos me di cuenta de que ella también estaba teniéndome miedo. Miedo a mi desaprobación, a que le diera la espalda y la abandonara. Pero no fue así.
Pensé en cada una de las cosas que vivimos juntas, siguen ahí, en el pasado y en mis recuerdos y no han cambiado porque ya están hechas, ese apoyo que había recibido de ella y el apoyo que yo le había dado en nuestros años de secundaria y preparatoria ya estaban hechos, y ella era la misma persona de siempre, sólo que ahora ya sabía que le gustaban las chicas.

Pensé en lo fácil que es temerle a algo que no se conoce realmente, y en el efecto repulsión que se tiene cuando algo se sale del lugar donde se supone que debería estar.
Después de años de ser su amiga, supe que eso no iba a ser un impedimento para seguir siéndolo otros años más, hasta que la vida nos lo permitiera. Que el hecho de que le gusten las chicas, no era algo que se apoderara de TODA su persona, sino solamente conformaba una parte de ella. Así como mi cabello castaño no es TODA mi persona o mi complexión o mi carácter, mi habilidad para cantar, mi lunar en el brazo... sólo son pequeños pedazos de lo que soy, y ahora sólo estaba conociendo un nuevo pedazo de ella, que no tenía por qué destruir todos los demás.

Es muy fácil hablar sobre una situación en la que no estamos, juzgar, ver mal, o incluso cuando defendemos esa situación sin vivirla, no significa que la comprendamos al cien por ciento.
Lo que yo creo es que justo como acabo de decir, las personas homosexuales, siguen siendo personas, porque siguen teniendo temores, sueños, planes, responsabilidades y defectos.
Y si al principio no comprendemos aún acerca de ésto, podemos empezar con que ser homosexual es sólo una parte de la persona, así como a mí me parecería terrible que alguien dejara de hablarme sólo porque acaba de descubrir que mi cabello castaño es falso y en realidad soy rubia.

Pero si mi cabello es sólo una parte de mí, ¿a caso las demás nunca importaron?”

Es casi imposible no haber discriminado alguna vez en alguna etapa de nuestra vida, y no significa que por ello seamos malas personas, lo realmente malo sería no darse cuenta de lo que hacemos y por qué realmente lo hacemos. Ver más allá, tener nuevas ideas, salir de nuestra zona de confort, dejar de mantenerlos en lo seguro y por ello darle la espalda a algo que al final, no era malo como parecía.

Palabras sobre Deliria Nervosa de amor (Reseña de Delirium de Lauren Oliver)

Imagina un mundo sin sentimientos.

Sinopsis

Antes de que los científicos encontraran la cura, la gente pensaba que el amor era algo bueno. No entendían que un amor -el delirio- florece en tu sangre y no hay forma de escapar de él. Pero ahora, todo ha cambiado. Los científicos han sido capaces de erradicar el amor y los gobernantes exigen que todos los ciudadanos reci ban la cura cuando cumplan los dieciocho. Lena Holway siempre ha esperado el día en el que sería curada. Una vida sin amor es una vida sin sufrimiento: segura, medida, predecible y feliz. Pero faltando noventa y cinco días para recibir el tratamiento, Lena hace lo impensable: se enamora.



He leído algunas historias distópicas y de verdad el concepto me ha encantado. La primer novela que leí de este género fue el libro de Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins y la última fue el clásico de George Orwell, 1984.

Un día estaba buscando una novela nueva para comenzar a leerla y me detuve a leer la sinopsis de Delirium, que captó mucho mi atención. Bien, he leído varios libros de romance, pero nunca uno con una temática futurista dentro de una distopía, lo cual me interesó al instante y decidí conseguirlo para leerlo y ver cómo se supone que se puede mezclar el romance en un ambiente de este tipo, ya que no podía imaginarlo sin tener ideas ridículas y un poco ñoñas.

Primero que nada, quiero decir que la manera de escribir de la autora, provocó que me sintiera sumergida en cada página y pude distinguir las texturas que se me presentaron. Su manera de describir los hechos y las cosas me pareció tan buena, que pude incluso casi pude llegar a captar los olores y las sensaciones que tiene la protagonista.

La historia nos habla de Lena Haloway en una época en la que el amor es considerado como una enfermedad, así que a cierta edad todos deben ser sometidos a una operación que retira la parte del cerebro que nos permite amar y tener cualquier tipo de sentimiento.

La protagonista me parece una chica muy normal y con una personalidad muy madura, aunque un poco insegura en cuanto al mundo que la rodea (y con buena razón) que está bastante convencida de que la cura es algo necesario y sigue cada norma que establece el universo en el que vive.
A medida que avanzamos en la historia, nos comparte sus miedos, sus pensamientos de una manera muy especial, nos ofrece más allá de un “me siento triste” o “me siento molesta”, y nos invita a meternos dentro de su cabeza y de verdad comprender cada cosa que ella dice, hace y sobre cómo reacciona ante ciertas situaciones. Nos introduce al mundo y a las reglas que sigue día a día y resulta muy interesante conocer la manera en que funciona ese sistema.
He leído a personajes principales mujeres con una personalidad fuerte y valiente, y conocer a Lena fue conocer algo un poco diferente dentro de los mundos distópicos, pero eso no significa que sea un personaje plano o débil y que no sufre de ninguna evolución, claro que la sufre, y mucho.

Respecto al mundo que conocemos dentro de este libro, me parece que es algo que se pensó muy bien antes de ser escrito, a pesar de que aproximadamente una tercera parte del libro me pareció que avanzaba de manera algo lenta debido a que narraba cosas cotidianas como salir al trabajo o realizar ciertas actividades que podrán no parecer muy relevantes. Por esa razón he sabido de algunos lectores que decidieron dejar de leerlo e incluso yo lo hice durante un tiempo, pero cuando decidí retomar la lectura (porque no me gusta dejar libros inconclusos) me llevé una gran sorpresa y no me arrepentí de haber continuado.

La historia se pone interesante cuando Lena conoce a Álex, un chico que muestra la cicatriz detrás de la oreja que indica que ya está curado y su mejor amiga Hana la mete en problemas al reunirse en fiestas con chicos y chicas, lo cual era ilegal, puesto que el contacto de diferentes sexos era un riesgo para la enfermedad.

Un detalle fantástico del libro, son los apartados que están dispersos en las páginas, con frases o citas cien por ciento inventadas por la autora, pero con un formato que da la impresión de que fueron sacadas de una fuente real, de un libro o de un artículo, de este universo inventado por Lauren.









Al contrario de muchas lectoras de Delirum, no me superenamoré de Alex, pero me gustaba la pareja que hacía con Lena y ese sentimiento se fue reforzando a medida que me acercaba al final de la novela. Creo que el libro es una cosa tranquila que vale la pena terminar, (porque en los siguientes dos libros, la cosa se pone diezmil veces mejor, mucho mejor).
Creo que el final es bastante bueno y sin duda nos deja con muchas ganas de querer conocer qué es lo que sucede en Pandemonium (segundo libro de la trilogía) después de pasar por ese bache que muchos consideramos algo lento. El que sea un poco lento el principio, no significa que sea un mal libro o que sea aburrido (al menos después jaja), pienso que era necesatio conocer la manera en que el sistema funcionaba y las cosas más importantes del pasado de Lena y su familia, para poder adentrarnos y estar totalmente listas para la acción del segundo libro (que es mi favorito de los tres).
Recomiendo sin dudar los tres libros de Oliver, y aconsejo que se animen a terminar el primer libro, si es que se estancaron al igual que yo y que muchos otros.

Créanme, valdrá mucho la pena.

El efecto de la Luna Nueva

Hace poco publiqué una entrada hablando sobre el efecto del gusto culposo (que por mi parte ya está superado) y mencioné un poco acerca de los libros que me gustan, específicamente hablando sobre novelas.
Uno de los lugares de entre mis antiguos gustos culposos (porque dejaron de serlo) lo ocupa precisamente el tan amado y criticado libro “New moon” o “Luna Nueva” de la escritora estadounidense Stephenie Meyer. Desde que supe de la existencia de los libros de la saga de Crepúsculo supe que serían una explosión descomunal de éxito, por lo interesante que resulta el planteamiento de un romance sobrenatural, después de haber estado tanto tiempo expuestas a romances más normales dónde al final de la película el chico termina corriendo un maratón de dos kilómetros para alcanzar a la chica y evitar que se vaya, al principio resulta, pero después de tiempo de llorar con lo mismo, nace la nueva moda de adaptar a la pantalla grande cuántas novelas juveniles se puedan y es ahí dónde nos presentan a una pareja muy peculiar, que la conforman una humana y un vampiro de casi cien años de edad.


Y tenía razón, las ventas de boletos superaron expectativas y la promesa de llevar la saga completa al cine ya estaba hecha. ¿Qué es lo especial que todas le vieron (o le vimos) en ese momento?

Por mi parte, cuando vi la primera película tenía 13 años, y debo confesar que me fascinó la idea.

Después de verla, decidí leer el segundo libro porque no podía esperar para saber qué era lo que seguía, cómo se iba a resolver, qué más iba a pasar.
En ese entonces y hasta ahora, he guardado a Luna Nueva con mucho cariño. Si bien, es una historia que muchos consideran “pobre” o “tonta” creo que están equivocados.
Dejando de lado las personalidades de los personajes o específicamente el trabajo de los actores, es un producto muy vendible, especialmente para las mujeres, y más si son adolescentes.

La idea de un amor racional y “perfecto” resulta buena, y es la base de muchas películas como Diario de una pasión o Posdata Te amo. Pero el efecto de Crepúsculo es algo que va más allá de lo racional y lo comprensible (pues claro, ¿quién podría comprender qué es lo que significa enamorarse de un vampiro?)

En la vida adolescente y a veces hasta un poco más adelante, tendemos a idealizar el amor de una forma mágica y trágica a la vez. Tomamos los dramas de nuestra vida y los moldeamos hasta convertirlos en una cosa que huele a arte, a tragedia y todo se torna un poco más teatral que de costumbre. ¿Quién no ha escuchado música aún más triste de lo que se siente para poder llorar más cómodamente?

Ese es el efecto que provoca esta idea, la idea del amor hasta su límite, y también del sufrimiento.

En mi caso Luna Nueva me ofreció un drama que disfruté bastante en cada página del libro. He leído comentarios acerca de la tonta Bella que quiere suicidarse porque su novio la ha abandonado y que es un ejemplo pésimo para todas las chicas que lo hemos leído.
Personalmente creo que es una exageración por partes y lo explicaré hablando del efecto que tuvo Luna Nueva en mi cabeza.


La idea central de Luna Nueva, es la oscuridad que hay en la noche durante esta fase lunar, en la que la Luna está escondida por completo de nuestra visión, análogamente, la vida de Bella sin su vampiro, es como la luna nueva, oscura y con la sensación de que algo falta. En este punto, los argumentos se dirigen a que las chicas no dependemos de nadie, y nuestra felicidad no le pertenece a nadie más que a nosotras mismas (de lo cual estoy completamente de acuerdo), pero, díganme ¿qué chica en su adolescencia no sufrió la ruptura de su corazón con intensidad? Si bien, tal vez sabíamos que no íbamos a casarnos con esa persona, pero en el mundo adolescente esas cosas ni siquiera se tienen en mente, jugamos con el infinito, decimos “para siempres” sin estar completa y totalmente seguras y seguros, idealizamos el amor de una forma tan extrema y también tan mágica, y aunque a una edad adulta parezca algo estúpido y que sólo nos trae problemas, ese es el secreto de disfrutar una etapa tan intensa y que la vuelve más interesante y nos da experiencias inolvidables.

El toque de drama y depresión al límite de Luna Nueva, resulta atractivo para quienes nos gusta explorar ese sentimiento y disfrutamos las analogías que nos parecen profundas y con las que de alguna forma nos podemos identificar:




“Yo era una luna perdida, una luna cuyo planeta había resultado destruido, que, sin embargo, había ignorado las leyes de la gravedad para seguir orbitando alrededor del espacio vacío que había quedado tras el desastre.” —Capítulo 9, mi frase favorita de todo el libro.


 “Había una cosa que sabía a ciencia cierta, lo sabía en el fondo del estómago y en el tuétano de los huesos, lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en la hondura de mi pecho vacío... El amor concede a los demás el poder para destruirte.” —Capítulo 9.


“No veía ninguna razón para sentir miedo. No podía imaginar que quedara nada en el mundo que pudiera darme miedo, al menos, no físicamente. Esa era una de las ventajas de haberlo perdido todo”—Capítulo 4.


“Era una forma muy dura de vivir: prohibiéndome recordar y aterrorizada por el olvido.”
—Capítulo 4.


“Esa noche el cielo estaba oscuro como boca de lobo. Es posible que fuera una noche sin luna al haber un eclipse, por ser luna nueva. Luna nueva. Temblé, aunque no tenía frío.”
—Capítulo 3.

Así que Luna nueva es más que un libro para jóvenes adolescentes, es un efecto, un concepto de algo apasionado que siempre resulta entretenido volver a visitar. Regresar a la idea del amor loco que nos hace correr y hacer cosas que a los más maduros o no enamorados les parecen tontas. Abrazar el sentimiento, en vez de sentirlos extraños por tenerlo, sentirnos poderosas y disfrutar de esa rareza, sin que importen los comentarios negativos del club de los haters que últimamente han emergido de la Tierra al mismo tiempo que surgieron las adaptaciones al cine de las novelas.

Luna Nueva no es un manual de relaciones amorosas o post-ruptura. Es un drama adolescente que se disfruta igual que probar un dulce o saborear un pastel.
Ninguna persona nos dará la garantía de estar con nosotros por el resto de la vida, y tampoco dependemos de alguien para ser felices y tener una vida emocionante. Pero si hemos tenido una experiencia de dolor, es bueno superarla, llorar lo necesario, caernos en pedazos y después recogerlos para volver a construirnos. Abrazar el sufrimiento, para no fingir que estamos bien cuando en realidad no es cierto. Y ya recostruidos, seguir disfrutando de las cosas que nos gustan.

En mi caso, Luna Nueva es algo que me gusta y me quedo con su efecto, el cual volveré a experimentar cada vez que tenga tiempo y tenga ganas.