martes, 7 de abril de 2015

Soy fea y el maquillaje no funciona.

Durante toda mi vida he conocido a diferentes personas, soñadoras, pensativas, extrovertidas y tímidas, todas con un punto de vista distinto al anterior, pero ninguna que no me haya enseñado algo importante para seguir viviendo.

Amigos, amigas, conocidos, conocidas, compañeros y compañeras de clase, gente más joven y mayor que yo, pero nunca nadie igual a “ la chica que nunca pudo ocultar su fealdad.





Durante un tiempo, algunas amigas y yo, platicamos sobre ella, claro, el tema siempre salía por casualidad. Yo solía pensar que podríamos ayudarla de alguna manera, intentando hablar con ella, arreglándola o apoyándola en algo para que pudiera verse al menos un poco bonita. No era un tema con el que nos sintiéramos cómodas, y realmente, nunca se nos ocurrió una solución de la que estuviéramos seguras de no fallar.

Yo ya había visto chicas feas años atrás, chicas que era inevitable mirar cuando pasaban cerca de mí, y que de alguna manera, me hacían sentirme mal por su condición tan horrible. No podía entender por qué Dios, el universo o la vida en general, sería capaz de traer al mundo a personas parecidas a ella. Personas que es difícil no notar o no mirar por descuido y por curiosidad.
Nunca supimos cómo ayudarla a ella, principalmente porque nunca nos permitió acercarnos para apoyarla o porque a veces no nos sentíamos tan motivados y motivadas.

Después de un tiempo y de vez en cuando la mencionábamos, sin dejar de sentir esa cosa que algunos llaman lástima, y que hacía reflexionar sobre la vida tan difícil que no nos imaginábamos que podría llegar a tener, si estuviera condenada a ser fea por el resto de su vida.
Me referiré a esta chica como Martha, ya que no tengo intenciones de dar a conocer su nombre real, y aquí está un pequeño pedazo de su historia:

“  Soy estudiante de preparatoria, hija única. Fui una bebé muy esperada por mis padres y la segunda nieta de mi abuela. Soy joven, de cabello largo y tez clara, mis ojos son color café y tengo algunas pecas en la nariz que se difuminan mientras se avanza sobre mi cara extendiéndose en mis mejillas.

Soy una chica normal, supongo. Voy a la escuela, tengo amigos y amigas, tengo materias qué aprobar y planes a futuro. Miedos, sueños, y traumas que poco a poco superaré si me decido a trabajar en ello.

Me gusta la música y sé tocar algunos instrumentos, siempre cuido mi aspecto personal y trato de estar todo el tiempo limpia, porque considero que es algo importante.

¿Qué más puedo decir? A veces me siento la persona más segura del mundo, y puedo alzar la voz para decir lo que pienso en medio de la multitud en donde me desarrollo todos los días, en otras ocasiones soy más callada y pensativa. Como cualquier persona, soy lo que quiero ser, dependiendo de mi estado de ánimo, pero la mayoría de las veces sé que soy hermosa.
Todos me lo dicen o al menos lo dan a entender. Y sé también, que he inspirado envidia en alguna chica con la que me encuentro, lo sé, y lo tengo bastante claro.

Tampoco voy a decir que nunca me he sentido extraña en las mañanas de domingo cuando me miro al espejo y aprecio mis ojeras en el reflejo (nada que un poco de corrector no pueda cubrir y un poco de rojo sobre los labios para verme menos pálida.)
Tengo mis malos días, en los que no quiero salir a la calle y simplemente quedarme en pillama durante toda la tarde para ver películas y estar despeinada.

Soy una mujer, que se molesta, se divierte, se enamora y se obsesiona. Simplemente una persona.

He tenido problemas, discusiones y peleas como todo el mundo. He reprobado materias, he decepsionado las expectativas de algunas personas, he insultado o me he defendido de alguien. Pero sé que todo ello no tiene mayor importancia, porque soy bonita. Y eso es suficiente para mí para regresar a la cima.

No me preocupa mirar con un poco de desprecio a algunas personas que simplemente no me agradan, ni las críticas de algunas chicas porque estoy más preocupada por la nueva foto que voy a subir a mis redes porque he salido increíble, y ellas lo saben. Saben que soy mejor que ellas, y que por más que traten de ignorarlo o refugiarse en su autoestima falsa, yo estaré un paso adelante todo el tiempo. Tendré novio, porque sé que va a pedírmelo, no tengo la menor duda.

Todos voltean para mirarme, porque sé que llamo su atención, sé que estarán mirándome a mí, lo sé porque incluso yo me sorprendo a mí misma cuando camino cerca del reflejo del vidrio de un auto. No tengo problema con decir lo que pienso, mi problema no es lo que los demás puedan sentir con lo que yo diga, aún si lo que digo pueda herir a alguien, pero ellos tienen que saber la verdad.

Todas ellas tienen qué saber que deberían dejar de aparentar que pueden ser más o menos respetables, porque son feas, porque son inferiores y nunca van a impresionar a ningún chico tanto como yo.
Ya que puedo tener al chico que quiero, o incluso al que no quiero. ¿Qué no dije que todo es demasiado fácil para mí?
En ocasiones coqueteo, si tengo ganas, en ocasiones con chicos solteros y otros de los que no estoy segura si lo son, aunque de hecho, no creo que importe demasiado.

Me he molestado con amigas, pero sé que cuando eso ocurre, no tengo nada más qué decir, todas son unas idiotas. Amo lo que soy y adoro mi apariencia, soy una persona fantástica, no tengo nada qué envidiarles.

¿Que no ven que no pueden competir conmigo ni siquiera un instante? ¿Que no notan mis ojos, mi cabello, mis labios, mis pestañas, mi labial, el delineador que enmarca la mirada perfecta que ustedes nunca van a tener? ¿Mi nariz, la expresión de mi cara, mis pómulos, el tono de mi piel o el efecto bronceado del maquillaje?

¿No me ven? ¿No tienen idea de lo que tienen en frente de sus ojos? Soy bonita, soy la más bonita.

No importa lo que diga, yo tengo razón, ¿No?
No importa lo que sientas, yo soy mejor, ¿No?
No me importa despreciarte, puedo hacerlo, ¿No?

Lo sé, YO soy hermosa. ”



Nunca volví a saber nada de Martha desde que nos graduamos, pero he encontrado a varias chicas iguales a ella. Chicas desafortunadas y ciegas que no son capaces de ver más allá de su nariz. Son notorias, es imposible no darse cuenta. Chicas felices, aparentemente, pero que no se dan cuenta del límite de esa felicidad.
Chicas que han enamorado a miles de chicos, porque ellos no saben lo que hay detrás del maquillaje, detrás del rostro, detrás de la ropa y la apariencia. En el fondo, hasta dentro del alma, donde se esconden los sentimientos y los sueños más sinceros. La suciedad y el desprecio, el odio y el egocentrismo. Basura. Repudio. Fealdad.
Fealdad que no puede cubrirse con una gota de maquillaje, rubor o lápiz labial.

Durante un tiempo sentí una especie de miedo, solía alejarme de ellas y del veneno que escupían cuando comenzaban a hablar sobre algún tema, o cuando hablaban sobre alguna persona.
Incluso hablaron de mí, de mis amigas o de alguien a quien yo apreciaba y no niego que fue el peor sentimiento que había experimentado, que una persona fea hablara sobre mí, o sobre alguien a quien yo amaba. Pero luego aprendí que esas no eran mis palabras, mis sentimientos ni mi fealdad, así que no tendría por qué afectarme o lastimarme.
Sé que hay millones de personas, hombres o mujeres, que poseen esta fealdad, y que voy a toparme con una gran cantidad de ellos y ellas durante toda mi vida, pero es mi decisión si voy a permitir que su fealdad toque mi corazón, mis ideas o mi vida. Que prefiero mantener a mis hermosas y hermosos amigas y amigos, familiares. Y a mí misma, procurando embellecerme todos los días con algo más que polvo para la cara o sobra para los ojos.

Que debo prevenirme de la fealdad y procurar guardar en mi mente pensamientos hermosos, decir palabras que edifiquen a alguien en vez de destruirlo. Ayudar a los demás y ayudarme a mí misma. Ser bella, ser hermosa, hacer cosas que me regresen a la felicidad para poder compartirla, amar la lluvia, escribir canciones, llenarme la cabeza de conocimiento para jamás ensuciarla, volver a ser buena todos los días, y así poder ser realmente bonita.

Porque ¿Qué chica no desea ser hermosa?
Y tú, ¿te maquillas para dejar de ser fea? ¿O ya eres bonita?

No hay comentarios.:

Publicar un comentario